(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

domingo 18 de enero de 2009

474

Hoy nuestra ciudad capital cumple la importante y extensa cantidad de años indicada en el título, el aniversario de su fundación española nos remonta a 1535 cuando Francisco Pizarro, conquistador español que llega al Perú en 1531 funda en la costa una ciudad que denomina "Ciudad de los Reyes", luego es conocida como Lima producto de la deformación del nombre que lleva el principal rio que transita por su valle (Rimac). Su fundación marca también el inicio de la colonización de los territorios conquistados por los ibéricos.

La historia de la ciudad nos remonta a la época prehispánica, culturas nativas como Maranga y Lima se instalaron aquí desde el primer siglo después de Cristo, tras el deterioro de la cultura Chavín que tenía una fuerte influencia sobre los antiguos habitantes de este territorio aparecieron las dos culturas mencionadas al inicio del párrafo, se fueron desrrollando hasta que el Imperio Wari en el siglo X y el Inca en el XV les conquistan e imponen sus reglas y costumbres, restos arqueológicos como Pachacamac, Puruchuco, Huaca Pucllana o Cajamarquilla quedan como evidencia de estos antiguos limeños.


Hoy Lima es una ciudad con más de ocho millones de habitantes, dos terceras partes de su población es conformada por inmigrantes del interior del país, esta desnaturalización de sus pobladores es tan fuerte que la ciudad que conocí en mi niñez y juventud no existe más. Allá por 1960 no pasaba del millón y medio de habitantes, algunas partes de Miraflores aún contaban con tierras de cultivo y La Molina, Surco o Monterrico principalmente eran zonas agrícolas; el tranvía era el medio mas usado para llegar de la periferia (Chorrillos, Barranco, Callao) al centro de la ciudad o viceversa y uno podía recorrer la capital de un extremo a otro en menos de una hora. De mi niñez aún recuerdo con cierta lucidez el proceso casi ceremonioso que significaba ir al centro de compras (Jirón de la Unión), los adultos varones en cuello y corbata, las mujeres en vestido de calle y nosotros los pequeños en ropa "dominguera" con cuello almidonado; en esos años continuamente se hacía referencia a una cita del escritor peruano Abraham Valdelomar que grafica el pensamiento de muchos residentes de Lima hasta mediados del siglo XX "El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión..."


La contradictoria idiosincrasia de la clase política nacional ha permitido que en el transcurso de su historia Lima fuera embellecida o maltratada, modernizada, usurpada, invadida y robada o rejuvenecida; así tenemos desde la nefasta actual gestión del Alcalde Castañeda o el aciago mandato del ex premier aprista Del Castillo en la misma alcaldía para nombrar dos "felones" vigentes hasta la modernización emprendida por el presidente Balta en 1868 o la destrucción que sufrió la urbe durante la Guerra del Pacifico. De cualquier manera es bueno decir como limeño, mazamorrero, y de pura cepa, Feliz aniversario 474 ciudad de Lima


domingo 11 de enero de 2009

Inusual presente

Ayer sábado en almuerzo familiar recibí de manos de mi madre manuscrito elaborado por la abuela materna con motivo de mi nacimiento, refundido al fondo de una olvidada caja llena de recuerdos fue encontrada la hoja de cuaderno, el documento que por casi sesenta años estuvo guardado. Las sensaciones de alegría e inmensa ilusión personal por el nacimiento de su primer nieto, el amor que transmite y los buenos deseos expuestos en sus letras se confunden con una profunda e inexplicable desazón, aflicción que describe con suma firmeza y chocante claridad. Los recuerdos de la abuela María que solo nos acompaño hasta que cumplí la edad del juicio (siete años) son vagos; fue una matrona robusta, afable, amorosa; maternal y generosa. Su casa ubicada a media cuadra del parque Cáceres en Jesús María era punto de reunión familiar, cada domingo tíos y primos nos reuníamos para almorzar, consolidar nuestros vínculos familiares y junto a los primos terminar en alguna función de matinee; conociendo el carácter de mi madre comprendo sus reservas para entregarme este documento con anterioridad.


















Abuela María estás presente y siempre te recordamos, por lo menos mi madre en sus conversaciones se encarga de hacerlo.

Una mas de las sorpresas recibidas en estos sesenta años.





miércoles 7 de enero de 2009

El viejo Silas

De madrugada, cada sábado, el viejo Silas enciende su Dodge, es un amplio sedán del año 1962, seis cilindros en linea y transmisión automática por botones. La ubicación de mi dormitorio frente a su garaje además de una exagerada curiosidad para apreciar la habilidad que muestra este viejo "gringo" al desenvolverse con sus muletas por falta de una pierna me hace conocer cada detalle de su semanal rutina. Mientras calienta el motor del auto acomoda la chalana barnizada que cuelga del techo de su cochera, un sistema de poleas construido por él mismo facilita esa labor, amarra el bote con minuciosidad y suma firmeza sobre una parrilla que fue especialmente preparada para recepcionarlo, el Evinrude de tres caballos y la canasta de plumas, cordeles, plomos y anzuelos van en la maletera, nunca deja de sorprenderme la destreza para maniobrar o cargar bultos con las manos mientras sus sobacos orientan y dirigen las muletas, las usa de soporte, palanca, como ayuda de carga o simplemente para trasladarse.

Es otro mas de los acostumbrados viajes para pescar truchas en los espejos de agua en Ticlio de este norteamericano residente en nuestro país; en la sierra siempre se encuentra con amigos, compatriotas pescadores como él que trabajan para la Cerro de Pasco en la mina de La Oroya. Silas tiene pasión por este hobby, siempre viaja solo y no se queda mas de una noche, por lo general regresa al medio día del domingo, ahí realiza la misma operación pero a la inversa; en su garaje cuenta con una gran congeladora llena de truchas que acumula, consume o regala con mucha reserva y marcada mezquindad entre algunos de los vecinos mas cercanos, mi curiosidad para observarlo en cada gestión semanal junto a su silenciosa complicidad para ignorar mi actitud de fisgón probablemente me hacía uno de los escogidos en el austero reparto.

Nostalgia de la niñez que rebrota o aflora en estos días de sesenta nuevos Eneros.




viernes 2 de enero de 2009

Sesenta años

A pesar de mantener una inexplicable, oscura ofuscación que me dificulta escribir desde la primera semana del último mes del año que terminó, que me hace persistir en una constante obstinación de rechazar o desestimar mi presencia tanto física como mental frente al monitor para elaborar algunas lineas, que alimenta este empecinamiento de seguir mis adversos sentimientos para desatender el blog, la rutina diaria frente al ordenador, los correos electrónicos, diarios en linea, juegos y páginas que frecuento(aba) debo reconocer que el tema cuyo título ocupa este "post"no solo facilitó sino hasta impuso el regreso, agilizó una forzada reincorporación de este escribidor frente a su teclado.

Desde nuestra niñez formamos vínculos con diferentes personas, en el colegio, barrio o trabajo, en alguna actividad personal o social, hobby, deporte o hasta en los espacios de ocio; algunas de estas relaciones perduran en el tiempo y gravitan de forma concreta en nuestra vida pero son pocos los que nos acompañan durante prolongados periodos, otros más se pierden en el tiempo o mantienen un intermitente enlace. Los escasos nombres que puedo incluir entre los vitalicios tuvieron presente mi onomástico, incluso dos de ellos llamaron desde el extranjero donde viajaron con motivo de las festividades del cambio de año, simpático y reconocido regalo que recibí de estos leales amigos.

Sobre esta casta particular, encima de la riqueza espiritual que brinda esta conexión personal esta la familia; siempre con nosotros, pendientes y atentos respecto a nuestro discurrir por la vida y proclives a dar o recepcionar el respectivo soporte cuando una circunstancia, situación o momento requiera, que mejor regalo para este nuevo adulto mayor que contar con la característica familiar por describir padres vivos en estado saludable, hijos con logro social y económico e incluso pequeñines en proceso de educar, hasta una nieta (Valeria) ilumina la exigua existencia e indeterminado futuro del suscrito.

Sesenta años genera diversas reflexiones, hay de los que necesitan sentirse jóvenes y estimulan la edad como un estado mental, de los que reconocen y aceptan el literal paso del tiempo y por supuesto de quienes ni se ocupan del tema o lo visualizan sin preocupación, me parece que debemos transitar entre las tres definiciones o buscar el equilibrio necesario para satisfacer nuestro ego y vivir en paz con nosotros mismos, aprovechar los beneficios inherentes a la edad sin dejar de intentar que aflore el niño que llevamos dentro, es decir vivir a plenitud agradeciendo lo que ya recibimos y sin perder estímulo por lo que aún podemos lograr o hacer.

Hoy la rapidez con que evoluciona la sociedad en todo el mundo es inmanejable, lo que en nuestra juventud eran muestras de rebeldía ahora son derechos adquiridos; el respeto y valores cívicos de mediados del siglo pasado actualmente resultan rancios o atrasados; el valor de la persona se diluye entre estimaciones de orden mediático o de grupos organizados, la tecnología y globalización difumina, desvanece o desdibuja la importancia o vigencia del ser humano. Quizás es momento de buscar nuevos rumbos, pensantes que orienten su esfuerzo hacia conceptos referidos a revalorar la persona, al ser humano.