(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

sábado, 13 de noviembre de 2010

Sueños bárbaros

Recién termino de leer esta cautivante novela de Rodrigo Nuñez Carvallo, su lectura es adictiva, envolvente y arrolladora, por momentos delirante, plagada de una deliciosa poesía que hechiza e incita a la reflexión, su relato tiene como fuente una historia de vida real. En toda la obra existe un estrecho vínculo con el arte cinematográfíco, es un lazo que se repite en toda la narración y es parte central de la novela; la inclinación del suscrito hacia este arte me genera una especial e íntima conexión con Sueños bárbaros. El terrorismo que sacude nuestro país durante esos años; la clase política con sus recurrentes bajezas así como la pobredumbre del ser también aparecen en la novela y se muestran con crudeza, osadía y veracidad, con naturalidad. En ella se palpa de manera contundente los excesos y errores; libertades, limitaciones, creencias o complejos de sus jovenes personajes, esos que viven a mil por hora y probablemente seán el "leit motiv" de  vida para Rafael. Vale la pena disfrutar con la lectura de esta novela de Nuñez Carvallo.

Varias son las razones que propician una enfrascada y absorta primera lectura seguida de una inmediata releída. La primera causa fue la inusual condición de libro prestado, solicito a mi hermana que trabaja en una librería consiga un ejemplar en su trabajo sin embargo ella me sorprende al facilitarme el de una amiga en calidad de préstamo; una segunda razón fue mi familiaridad con los escenarios donde se desenvuelve la trama, son lugares que conozco bien, que frecuentaba durante mi juventud. Un tercer motivo y quizá mas importante es el fortuito vínculo de amistad que tuve con los personajes centrales, a Rafael, Cristina y un pequeño Ramón los conocí a finales de la década de los sesenta en su chacra de Huaral, los Delucchi eran vecinos de unos amigos íntimos que frecuentaba cada fin de semana en la Irrigación La Esperanza, incluso Cristina acogió un lote de conejos que criaba en Lurín y envié a mis amigos ante la repentina imposibilidad de atenderlos.

Rafael era un tipo singular, diferente, misterioso y carismático, en su casa de la chacra sus enormes gatos (lease pumas) inspiraban admiración, sorpresa, respeto y temor; cuzarse en la sala con un diminuto pero crispado tigrillo o encontrar en una oscura esquina del salón la alucinante boa que deambulaba por la casa era impresionante aunque para ellos bastante común. Su imponente y voluminoso aspecto físico, la marcada apariencia hippie y desordenada barba contrastaban con su ilustrativa conversación y particular don de gente, en verdad era un tipo especial y enigmático. Cristina por su lado era la fiel imagen de una leal acompañante, abnegada madre y rústica mujer de campo; menuda delgada y sumamente trabajadora en los quehaceres que ella se forjaba, juntos eran una pareja de antología. Nuñez Carvallo ha plasmado en esta novela el verdadero espíritu del personaje principal, al leer cada página me volvía a la memoria  la imagen del Rafael que conocí a principios de la década de los setenta. Si bien la historia relatada empieza cuando se diluye su matrimonio y el abandona Huaral sobran referencias, vivencias, lugares, costumbres y hechos que conectan a este servidor con una buena parte de los personajes nombrados en la obra. La característica o estrecho vínculo con el cine además abonan voluntad, intención y satisfacción en su lectura.   

4 comentarios:

Rodrigo Núñez Carvallo dijo...

gracias por el comentario. Espero haber revivido a nuestro amigo Rafael

Carlos José Caillaux I. dijo...

Gracias por la visita Rodrigo, un placer y honor que deje unas lineas por aquí. Y si, la imagen, la personalidad del Rafael que conocí se hacía presente a cada momento de la lectura.

salud

RBC dijo...

Debe ser una sensación distinta, interesante leer algo donde uno se sienta un poco "parte de". Por lo q leo tu conoces el lugar y a los protagonistas, la familiaridad que respiras en tu comentario denota que ha sido absolutamente satisfactoria tu lectura.
Disfrutala......ah encima por el préstamo del libro ;)

saludoss Carlos.

Carlos José Caillaux I. dijo...

Amiga, recién descubro este comentario, ando medio volado con mis asuntos y lamentablemente he descuidado un poco el blog.

Fueron años muy intensos y nos encontrabamos en la flor de la juventud, Rafael fue un referente inolvidable de esos tiempos, habitos y costumbres, hasta hoy eventualmente recordamos las intermitentes visitas que le hicimos en su chacra de Huaral. Tiempos idos pero no olvidados.