Jessica Biel es la musa, la vigente imagen personal de la mitológica deidad griega, mi ninfa, la Nereida que prefiero, que de manera consciente elegí entre el vasto número de divas que participan en el ámbito del celuloide; como el amor a primera vista fue una conexión imprevista, explosiva e inmediata. Jessica ilumina mis ilusiones y es dueña absoluta de las fantasías que rondan mi mente, que elaboro con cierta eventualidad durante estos últimos cuatro o cinco años, además mantiene una perpetua presencia en ese lugar especial del cerebro donde se guardan los iconos u imágenes que trascienden, en este caso específico que quiebran mi racionalidad.
Bella, escultural y de juvenil apariencia. Luce un impresionante físico, posee una figura sensual, atrevida y deliciosa, es el prototipo de belleza que se instaura o estila en este nuevo siglo, de fina silueta, porte atlético, curvas estilizadas y espontáneidad, desinhibición. La desenfadada y ordinaria libertad sexual de ambos géneros que prima en este nuevo siglo tiene un singular referente en esta bella mujer. Su organismo posee las proporciones adecuadas para ofrecer la esplendida simetría que hoy muchos soñamos; por otro lado sus gestos, timbre de voz y armonía corporal transmiten un exquisito encanto, como el amor, como la miel, como un manjar que nos deleita y queda presente en nuestros pensamientos esperando repetirlo.
Desde el juvenil rol que protagoniza en una de sus primeras películas Summer catch pasando por el drama Powder Blue en el 2009 o su última comedia Fucking engaged que recién se estrena en Enero del 2011 principalmente es encasillada como la "hembra" , la mujer que rompe esquemas, que es el fruto prohibido o deseado, Jessica Biel me hace recordar mucho a otra diosa del mundo del cine, esta de la década de los sesenta, la bellísima, sensual e inolvidable Sharon Tate.
Bella, escultural y de juvenil apariencia. Luce un impresionante físico, posee una figura sensual, atrevida y deliciosa, es el prototipo de belleza que se instaura o estila en este nuevo siglo, de fina silueta, porte atlético, curvas estilizadas y espontáneidad, desinhibición. La desenfadada y ordinaria libertad sexual de ambos géneros que prima en este nuevo siglo tiene un singular referente en esta bella mujer. Su organismo posee las proporciones adecuadas para ofrecer la esplendida simetría que hoy muchos soñamos; por otro lado sus gestos, timbre de voz y armonía corporal transmiten un exquisito encanto, como el amor, como la miel, como un manjar que nos deleita y queda presente en nuestros pensamientos esperando repetirlo.
Desde el juvenil rol que protagoniza en una de sus primeras películas Summer catch pasando por el drama Powder Blue en el 2009 o su última comedia Fucking engaged que recién se estrena en Enero del 2011 principalmente es encasillada como la "hembra" , la mujer que rompe esquemas, que es el fruto prohibido o deseado, Jessica Biel me hace recordar mucho a otra diosa del mundo del cine, esta de la década de los sesenta, la bellísima, sensual e inolvidable Sharon Tate. 