(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

domingo, 11 de enero de 2009

Inusual presente

Ayer sábado en almuerzo familiar recibí de manos de mi madre manuscrito elaborado por la abuela materna con motivo de mi nacimiento, refundido al fondo de una olvidada caja llena de recuerdos fue encontrada la hoja de cuaderno, el documento que por casi sesenta años estuvo guardado. Las sensaciones de alegría e inmensa ilusión personal por el nacimiento de su primer nieto, el amor que transmite y los buenos deseos expuestos en sus letras se confunden con una profunda e inexplicable desazón, aflicción que describe con suma firmeza y chocante claridad. Los recuerdos de la abuela María que solo nos acompaño hasta que cumplí la edad del juicio (siete años) son vagos; fue una matrona robusta, afable, amorosa; maternal y generosa. Su casa ubicada a media cuadra del parque Cáceres en Jesús María era punto de reunión familiar, cada domingo tíos y primos nos reuníamos para almorzar, consolidar nuestros vínculos familiares y junto a los primos terminar en alguna función de matinee; conociendo el carácter de mi madre comprendo sus reservas para entregarme este documento con anterioridad.


















Abuela María estás presente y siempre te recordamos, por lo menos mi madre en sus conversaciones se encarga de hacerlo.

Una mas de las sorpresas recibidas en estos sesenta años.





5 comentarios:

RBC dijo...

Grata sorpresa recibiste Carlos. Bien por ello!!!

NoSurrender dijo...

desde luego, el poder matriarcal real es mucho más fuerte de lo que nos dicen. Los personajes más fuertes y dominantes en nuestra memoria siempre son madres y abuelas.

Un slaudo!

Carlos dijo...

Dr.Lagarto, su comentario es veraz y oportuno, cuando estaba escribiendo este texto me pasó por la cabeza la misma cuestión (porqué recordamos mejor y más a las mujeres de la familia), luego de valorarlo llegue a la misma conclusión que ud. refiere.

Saludos.

RBC, muy grata además de esclarecedora.

Saludos.

SUSANA dijo...

Me encantó que compartieras este presente!

Por cierto, muy de acuerdo con el poder matriarcal, que tiene sus raíces muy afirmadas en el afecto y en el nacimiento de la vida. (En los primeros tiempos de la humanidad fue considerado divino)

Un abrazo!

Carlos dijo...

Susana, aunque a muchos nos cueste aceptarlo, la importancia e imperio de la mujer en el nucleo familiar es indiscutible.

Saludos.