(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

domingo, 31 de enero de 2010

Miami ... Miami

Nuevamente la 95 es la mejor vía, nos permite llegar de Palm Coast a Miami de manera rápida y directa, en el desvió 16 debemos salir para encontrar el ingreso al puente Lehman, viaducto que llega en su otro extremo a la Collins Ave, ahí mismo se encuentra nuestra meta, el Marco Polo Ramada Inn, hotel con algunos años a cuestas pero con similares atributos que los modernos y altisimos edificios que le rodean. Previo desayuno donde Amelia y Ahmed partimos a las diez de la mañana rumbo al sur, cuatro horas y un poco más para llegar, tiempo que ni se sintió ante una carretera impecable, sin huecos, correctamente señalizada y con el ejemplar (para nosotros algo incomprensible) respeto a las normas por la totalidad de conductores, algo que ahora en Lima extrañamos y nos hace rabiar por el acostumbrado caos del tránsito en nuestra ciudad, la 95 va desde dos carriles en zonas rurales hasta ocho en las urbanas, aunque regularmente soporta un considerable volumen de vehículos nunca se satura, escasamente se debe reducir la velocidad cuando se llega a salidas que conectan con partes centrales de cada centro urbano.

Seis días con sol, calor y playa, a pesar de la ola de frió que n persiste en el estado no dejamos de bajar cada día a sentir la caliente y blanca arena de Miami Beach y/o la cristalina aunque algo salobre agua de la piscina del hotel, algunos de esos días hicimos largos recorridos por la orilla, a pie, caminamos varios kilómetros recibiendo un entrecortado sol que con fiereza nos broncea, y digo intermitente por las gruesas nubes que por momentos inundan el cielo en su movimiento hacia el oeste.

Compras, paseos y objetivos previamente trazados nos llevaron por distintas partes de la ciudad, al principio todo nos parecía lejano pero conforme pasaron los días fuimos conociendo mejores y mas rápidas rutas que facilitaron nuestras diarias expediciones. Llegamos hasta Homestead buscando (y visitando) criaderos de peces así como también a Sunrise donde Sawgrass Mills ofrece precios mas bajos que los existentes cerca del hotel; recorrimos Biscayne Boulevard hasta el puerto y el centro de la ciudad, llegamos por la misma ruta hasta Palm Drive Shopping Plaza, centro comercial próximo al inicio de las Cayos, esos islotes arenosos propios de la zona.

Salvo un susto de orden financiero a causa de nuestra falta de conocimiento (ignorancia) respecto a las altas retenciones de dinero que efectúan las entidades que brindan servicios (Avis, hoteles) fue un viaje inolvidable, colmo de satisfacción nuestro ego, abundó en novedosas, sorprendentes y deliciosas vivencias, para nosotros, para los chicos o a toda la familia en conjunto, además nos llenó, nos empapó de buenas vibras, nos compenetramos como nunca antes lo hemos hecho, puedo decir que hubo un antes y hoy tenemos un distinto presente, mas afiatados, conociendonos mejor, comprendiendo con mayor claridad las virtudes o defectos de cada miembro de nuestro nucleo familiar.

2 comentarios:

RBC dijo...

Carlos, me alegro de leerte y saber que este viaje familiar ha servido para muchas cosas importantes en tu vida.
Lindas fotos, buen relato!

Saludoss

Carlos dijo...

Conforme pasan los días vamos aquilatando más nuestro viaje, en la cocina hemos puesto un marco de fotos virtual (photo frame), al reunirnos frente a frente en la mesa de diario refrescamos momentos y circunstancias de este magnifico paseo. Gracias por pensamientos, siempre es gratificante leer tus letras.