(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)
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martes, 30 de setiembre de 2008

Desacierto personal

A principios de los años setenta el poder está en manos del Gobierno Revolucionario de la Fuerza armada, aunque los militares recién cumplen sus primeros dos años al mando del país ya es un hecho el control o copamiento de estratégicos puestos en las principales áreas del sector público. Los gobernantes cumplen una definida estrategia para que sus miembros, gente de confianza o subalternos ocupen puestos claves en las diferentes entidades del aparato estatal, la finalidad, simple, mantener un minucioso seguimiento del proceso de la "revolución" programada por ellos y ejercer un efectivo control de las entidades gubernamentales; numerosos tentáculos de la nueva administración empiezan a manejar distintas áreas del estado, plasmar su ideología y generar los profundos cambios proyectados. Se crean nuevos organismos con la exclusiva finalidad de supervisar con mayor eficiencia los distintos sectores productivos del país, el capital o inversión privada, personal de confianza se ubica en ministerios, organismos sociales, empresas públicas, medios de comunicación, empresas confiscadas o recién creadas, etc. El propósito de controlar el aparato estatal y país está en proceso, cada ente reorganizado o nuevo, de manera extricta debe aplicar los conceptos de la revolución, es así como el gobierno militar organiza, preside y dirige la nación.

La corrupción no es invento nuevo, siempre estuvo, existió o se enquistó en el poder, el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada no pudo librarse de esa lacra ni estuvo exento de esa realidad. La Polla del Fútbol es una lotería futbolística que administra la firma Epaprode, empresa específicamente creada para ese fin por el gobierno militar, se aprovecha la enorme afinidad que existe entre pueblo y fútbol para organizar este juego de secuencia semanal, los montos en premios son enormes y la supuesta facilidad para ganar estimula con creces a legos y jugadores, nace el año 1974, de inmediato tiene un meteórico como sorprendente éxito, la publicidad, novedad y organización inicial facilitó su crecimiento, después del primer año algunos hechos empezaron a generar suspicacias, repetidos ganadores de una determinada agencia o un exagerado número de vencedores en una semana provocaron primero confusión y/o sospecha, la reiteración de lo expuesto resto credibilidad hasta desacreditar el sistema, al cabo de tres años en actividad el pésimo manejo administrativo, los malos usos y la torpeza al ejecutarlos le hace perder verosimilitud, el deterioro de la empresa es tan rápido como su ascenso y desaparece en pocos años.

Fui parte del mismo, como miembro del último eslabón de este perturbador negocio me involucré de manera activa dirigiendo una agencia de ventas en el popular distrito de La Victoria. Lazos de orden familiar me facilitaron ingresar, desde el inicio y con relativa ventaja sobre otros integrantes. En ese momento no desestimo la oportunidad de ser parte de esta nueva aventura comercial, mas bien anhelo estar ahí y muestro total disposición para participar, la vigorosa juventud que tengo y ostento esos años brinda la energía necesaria, el apetito de hacer negocios y ganar dinero son prioritarios, esto junto a un ego "inflado" por las espectativas, activamente impulsan mi presencia.

Nunca cometí falta a las normas internas de la empresa o delito alguno que esté tipificado en el poder judicial, jamas cedí a las tentaciones que recibí del entorno administrativo, menos participé en los sucios manejos que semana a semana eran visibles o estaban disponibles, mientras dirigí esta agencia me limité a cumplir metas u objetivos lícitos, podía jactarme de estar entre las cinco primeras en venta y con ingresos suficientes o acordes a la labor realizada, no necesitaba ensuciarme.

hoy, revisando mi comportamiento, no puedo mas que lamentar mis actos, si bien esos años no tuve la visión o claridad suficiente para evaluar mis pasos ahora se evidencia que no estuve consciente ni actué con el debido discernimiento; debí entender las oscuras intenciones de quienes estaban a la cabeza, el riesgo de ser el eslabón mas débil de ese sombrío entramado o la utilización de mi persona para fines no tan claros y santos. Si de algo sirvió fue para conocer la corrupción en ciertos sectores públicos de ese gobierno, la estructura de un discutible y tenebroso negocio, la forma de actuar de los involucrados, la amoralidad y comportamiento hasta delincuencial de algunos funcionarios, la docilidad de quienes representamos el sector de agencias, etc. En fin, lo fácil que resultó comprar conciencias en base a la ignorancia o inmoralidad de los implicados.


lunes, 28 de julio de 2008

Feliz 28

Se cumple un año mas de la independencia del Perú, van 187 años de vida republicana pero solo escasos decenios de embrionaria integración entre las diferentes regiones y etnias que habitan en nuestro país, el centralismo del estado es un mal que acarreamos desde el principio de la republica, dificulta, complica o impide la unión entre peruanos. Una profusa diversidad geográfica, de culturas, climas o formas de pensar aportan en ese perjudicial sentido, causan o propician distintas visiones de como debiera ser nuestro país y alejan la posibilidad de encontrar una nación unida. Aunque nunca comulgué con las ideas, gestión gubernamental o autoritarismo del general del Ejercito Velazco Alvarado, presidente y gestor principal del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas que gobernó de facto entre los años 1968 a 1980 debo reconocer que su profunda esencia nacionalista modificó en nuevas generaciones la forma de ver y sentir nuestra patria, hoy existe un incipiente proceso de transformación hacia una nación cohesionada, que probablemente se pueda concretar en algunos años mas, estimo y aspiro suceda en el curso del presente siglo.

Desde los años del docenio ningún gobierno, incluyendo al presente, ha captado con claridad los beneficios de un país unido, los intereses y presiones de grupos intelectuales, políticos o de poder han impedido, trabado la velocidad de esta evolución. Los sucesivos gobiernos han reconocido la necesidad de integrarnos pero postergado o retardado su ejecución, escasos o incompletos programas solo han desperdiciado tiempo, esfuerzos y capitales. En la gestión gubernamental que recién terminó, de Alejandro Toledo, se inició con tropiezos y deficiencias un programa de regionalización que hoy es la principal herramienta de esa integración, su desarrollo es lento, sus programas parciales, incompletos, segmentados o simplemente desarticulados, no hay una meta u horizonte definido pero es lo que hoy existe, además los actuales intentos de regionalizar el país chocan frontalmente con sociedades incapaces de comprender la importancia de estar unidos, sin la debida preparación academica o conciencia sobre la importancia que tiene para el futuro poco o nada se avanza. Una deficiente educación nacional contribuye en forma negativa, comunidades incultas, indiferentes o carcomidas por la corrupción ayudan a postergar el esfuerzo de algunos destacados peruanos que han tenido el valor de asumir esa loable gestión.

Para revertir esta tendencia, encontrar el camino de crecimiento social, mirar al Perú como una nación para desarrollar entre todos, con igual intención y capacidad, es necesario contar con un gobierno decidido a modificar el nivel cultural de sus ciudadanos, educar y cultivar valores morales, generar la formación intelectual necesaria para salir del marasmo que envuelve a mayorías y retrasa nuestra modernidad. Duplicar o triplicar los presupuestos de educación y salud, fijar metas de mediano plazo y luchar sin desmayo contra la corrupción son solo tres acciones que podrían iniciar nuestro despegue y solo un gobierno con verdadero interés de mirar el futuro sin preocuparse de ganar méritos en el presente podrá lograrlo. Viva el Perú.