(Disculpandome por los horrores gramaticales propios de un aprendiz de escribidor)

sábado, 11 de febrero de 2012

El fuego se extingue

La pasión inicial, ese inolvidable privilegio que sentimos, que disfrutamos desde nuestra primera oportunidad y tanto valoramos siempre va quedando en el olvido, hoy solo es un vago reflejo que continúa perdiendo vigencia, que se diluye en el tiempo en base a la propia limitación además de los retos, las dificultades que nos impone la misma vida. Las escasas reminiscencias que siguen licuandose de manera lenta pero sostenida tienen como estímulo adicional la indiferencia y desidia que pareciera ambos proponemos.

En su momento tuvo vital importancia, fue el elemento que origina el mayor impulso, la flama inicial que enciende con apoteosis nuestra novel relación y sirve para mantenerla en prospera dirección, con singular potencia; fue un periodo casi inacabable de puro amor y entrega total. Mientras estos valores perduran se constituyen como cimiento de nuestra unión, es la columna vertebral de nuestra relación e importante bastión para forjar la familia que hoy ya frisa sus bodas de plata.

Después de propiciar sucesivos momentos para conocernos mejor y generar un acercamiento donde prime lo espiritual sobre lo somático; luego de impulsar, estimular empatía natural entre nosotros y conseguir mutuo regocijo como plena satisfacción cada vez que estuvimos juntos recién sentimos estar preparados, listos para consumar nuestro novedoso emparejamiento. En forma subliminal y también con abierto calculo, sin apuro, fuimos armando el escenario correcto para culminar nuestra unión, para sellar la amalgama de placer, fundir la aleación carnal que permita sublimar nuestras ilusiones e intenciones.

Días de playa con grupos de amigos o estrictamente solos; románticas cenas e imprevistos paseos; jubilosas participaciónes en eventos musicales, íntimos momentos de reflexión y alegres reuniones con amistades fue el preambulo organizado adrede para inducir, incitar y excitar nuestras voluntades. De manera voluntaria fuimos postergando el momento del encuentro sexual para.alimentar nuestro libido, propiciar el deseo, encender la pasión, calentar el morbo y/o excitar nuestros cuerpos, la mente y propositos.

El fuego no se extingue sin embargo la energía disminuye y amengua el calor, de manera similar a la evolución estelar la imperceptible pero constante modificación del organismo como los cambios que ocurren en nuestra mente implican nuevas formulas o sofisticadas repeticiones. Hoy la lealtad, el compañerismo y la confianza se mantienen mientras la mutua protección como el soporte emocional crece, el renacimiento de valores sentimentales algo relegados como la armonía, serenidad, comprensión, deferencia y estimación con el otro recuperan mayor protagonismo acaparando con intensidad un sitial privilegiado en la actualidad.

Que lejos, cuan distinto a los primeros años en pareja, hemos avanzado con invisible rudeza en edad apropiandonos de nuevos espacios dentro de la sociedad, percibimos mejor nuestro presente o lo que nos puede deparar el futuro. Nos conocemos mucho más, interactuamos con suma fluidez, podemos asumir con suma facilidad el nuevo metabolismo y los cambios hormonales como físicos de cada uno, entendemos también que la relación ha cambiado, madurado, se ha transformado haciendo prevalecer nuevamente las iniciales propuestas de acercamiento. La vida nos resulta ahora natural, concisa, relajada y previsible, casi formidable sin embargo también debemos aceptar que perdimos nuestra llamarada original.

Cuanto se ha estancado nuestro erotismo, la lujuria de años atrás, esa que nos mantuvo encendidos y hoy vemos postergada con resignada simplicidad; descuidada, excluida o relegada en algún rincón de nuestro ser esta la pasión inicial que ahora solo de vez en cuando encendemos pero con suma rapidez sofocamos. Con parsimonia, resignación, sin sobresalto aceptamos nuestro actual estado mientras seguimos adelante apoyandonos en los renovados méritos de pareja sin embargo hay preguntas que son válidas, que caen por su propio peso, que permiten constatar la imperfección del ser humano: ¿Existe una escondida frustración; aceptamos con sobriedad la inevitable perdida de virilidad; intentaremos recuperar vivencias o experiencias del pasado; repetiremos abandonados excesos; podremos manejar, superar tentaciones externas...?  .

2 comentarios:

Astrologia dijo...

me encanto tu blog tienes cosas interesantes.

saludos

Carlos José Caillaux I. dijo...

Gracias por tu visita y comentario espero leerte otra vez.

saludos.